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NIÑOS

En la Iglesia Cornerstone amamos a los niños y nos emociona tenerlos entre nosotros. No solamente son el futuro de esta iglesia, sino también el medio por el cual la fama del nombre del Señor será traspasada a la siguiente generación. Nosotros los que trabajamos para el Señor tomamos nuestra responsabilidad seriamente y queremos hacer todo lo que podamos para edificar la fe en los niños y animar a sus padres.

Para más información puede contactar a Ana NavarroLaconexion.kids@gmail.com

VISIÓN DEL MINISTERIO

Tres pilares

Hay tres pilares que sostienen la filosofía de la Iglesia Cornerstone acerca del ministerio hacia los padres y sus hijos, que se deriva del libro de Deuteronomio donde Moisés da sus instrucciones finales al pueblo de Israel. Los capítulos cuatro y seis, especialmente, proveen ilustraciones de algunos de los fundamentos bíblicos bajo estos pilares.

1) Dios es el centro de toda crianza y enseñanza

Moisés aclara muy bien que toda nuestra enseñanza debería estar caracterizada por la centralidad de Dios.

Dios es la meta de nuestra enseñanza.

…para que temas al SEÑOR tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos… (Deuteronomio 6:2). Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. 5Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Deuteronomio 6:4-5).

Dios es el origen de nuestra enseñanza.

Debéis guardar diligentemente los mandamientos del SEÑOR vuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado. 18Y harás lo que es justo y bueno a los ojos del SEÑOR… (Deuteronomio 6:17-18a).

Dios es el personaje principal en toda nuestra enseñanza.

…el SEÑOR nos sacó de Egipto con mano fuerte. 22Además, el SEÑOR hizo grandes temibles señales y maravillas… 23y [el Señor] nos sacó de allí… (Deuteronomio 6:21-23).

Aunque la mayoría de padres y maestros cristianos afirmarían la centralidad de Dios en todas las cosas, no todos han enseñado y criado de una manera que les permita a sus jóvenes discípulos reconocer y aceptar esta verdad. Muchos de los recursos disponibles a los padres y maestros se quedan cortos de esta realidad extremadamente esencial. Se debe ayudar a los jóvenes discípulos a reconocer, de manera concreta, cómo Dios se relaciona con absolutamente todo en la vida. Debemos ayudarles a ver que el objetivo final de Dios en todo es Su gloria.

2) Los niños deben aprender a amar y a temer al Señor

…para que temas al SEÑOR tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno, tú y tus hijos y tus nietos… (Deuteronomio 6:2).

Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. 5 Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Deuteronomio 6:4-5).

  • El resultado de la fe de un niño no está garantizado por tener padres que fielmente nutren la fe en sus hijos, ni está garantizada por estar activo en una iglesia que diligentemente se esfuerza por enseñar y equipar a los padres y a sus hijos. Ningún niño o adulto puede venir a Jesús a menos que el Padre los atraiga. No hay padres que tengan alguna esperanza de que sus hijos sean salvos sin la obra regeneradora de Dios, que toma sus corazones de piedra y los convierte en corazones de carne.
  • Sin embargo, se nos manda enseñar a nuestros hijos a temer y a amar al Señor. La iglesia y el hogar proveen un ambiente donde Dios a menudo lleva a cabo Su obra salvadora en el corazón. Nuestra obediencia a Dios y nuestra fidelidad como padres no salvan a nuestros hijos de la ira de Dios en última instancia, pero a menudo es por estos medios que Dios salva a nuestros hijos. De manera similar, nuestra desobediencia e infidelidad como padres no necesariamente condena a nuestros niños, pero es a menudo el medio por el cual son llevados a la destrucción. Dios ha ordenado que los padres carguen con la responsabilidad de familiarizar a sus hijos con la Palabra de Dios en la vida de fe. Nuestro éxito en este esfuerzo le importa más a Él que a nosotros, y Él ha dispuesto todos los recursos del cielo para nosotros. Por lo tanto, como padres y como congregación debemos ser fieles al enseñar a nuestros niños a temer al Señor y a guardar todos Sus estatutos y mandamientos y a amar al Señor con todo nuestro corazón.
  • Los estatutos y mandamientos se pueden enseñar fácilmente de tal manera que un niño pueda recordarlos y repetirlos. También podemos entrenar a nuestros niños a conducirse de cierta manera y a mantener un comportamiento que represente la piedad. Sin embargo, estas cosas no son suficientes.
  • Enseñarles a “temer” y a “amar” a Dios en el más pleno sentido de esas palabras es nuestro desafío más grande. Queremos que nuestros niños no solamente conozcan la verdad, sino que la acepten con todo su corazón para que no sea dicho de ellos:
  • Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias… (Romanos 1:21a). Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena (Tito 1:16).
  • Nuestros niños pueden conocer todo acerca de Dios. Pueden conocer muchísimas historias bíblicas, y pueden haber memorizado grandes porciones de las Escrituras—y aún no honrar a Dios ni tener comunión con Él. Pueden vivir sus vidas sabiendo quién es Dios y sin embargo nunca conocerle—hasta que le conozcan en el trono del juicio y le oigan decir, “Jamás os conocí; apartaos de mí” (Mateo 7:23).
  • Cuando enseñamos a los niños, debemos tener como objetivo sus corazones, así como también sus mentes. Aunque muchos de nosotros en la Iglesia Cornerstone creemos esto, sentimos que se necesita un mayor esfuerzo para lograr levantar las expectativas de los padres y los maestros de lo que Dios puede hacer en el corazón de un niño en respuesta a escuchar la verdad.

Los currículos y los métodos prácticos de enseñanza pueden guiar la puntería de los padres y los maestros hacia el corazón de los niños, pero estos serán grandemente inefectivos si no se trabaja en tres frentes significativos.

  • El prerrequisito para nutrir la fe de los niños es que los padres y maestros deben amar a Dios y amar Su palabra. Es casi imposible enseñar algo que usted no ha experimentado. Los niños no estarán emocionados acerca de Dios a menos que los que les enseñan estén emocionados acerca de Dios. Dios no será real para ellos si Él no es real para nosotros. Si Dios no es real para el padre o el maestro, si Su palabra no es atesorada y respetada, entonces impartir un genuino amor por Dios y Su palabra es casi imposible. Por lo tanto, los padres y los maestros deben ser diligentes en mantener sus corazones vivificados por amor a los niños.
  • Un saludable amor y temor a Dios es cultivado más fácilmente en los niños que tienen un saludable amor y temor hacia sus padres. Es muy difícil para los niños aprender a honrar a Dios si ellos desafían a sus padres y resisten su autoridad. Es muy difícil nutrir una reverencia hacia Dios y humildad delante de Él cuando se les permite a los niños tratar a sus padres o a los adultos en general irrespetuosamente. Como iglesia, debemos ser muy serios en nuestros esfuerzos de ayudar a nuestra gente a ser padres valientes. El permisivismo que nuestra cultura anima y enseña, el cual se extiende desenfrenadamente por la iglesia norteamericana y es evidente en nuestra propia congregación, no solo entristece la vida de aquellos que tienen que estar con los niños, sino que también puede llevar a nuestros hijos a la destrucción. Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte (Proverbios 19:18).
  • Podemos modelar, enseñar y disciplinar de una manera que anima el corazón de un niño a responder, pero solamente el Espíritu Santo puede eficazmente cambiar el corazón del niño. Por lo tanto, se debe dar prioridad a la intercesión en cualquier ministerio hacia los niños y sus padres.

3) Los padres son responsables de discipular a sus hijos

…para que temas al SEÑOR tu Dios… tú y tus hijos y tus nietos… 7y diligentemente las enseñarás a tus hijos… 20Cuando en el futuro tu hijo te pregunte… 21entonces dirás a tu hijo… (Deuteronomio 6:2, 7, 20-21).

  • Bíblicamente, es muy difícil minimizar la importancia que la familia tiene en la redención. Como a todo lo demás, Dios creó a las familias para Su gloria y para que se conociera Su gloria hasta los confines de la tierra. Dios no se reveló a Sí mismo a cada generación de la misma manera que se reveló a Moisés. Su intención era que la verdad acerca de Su carácter, Sus obras y Su voluntad fuera comunicada por los padres a sus hijos.
  • Este pasaje claramente coloca sobre los padres la responsabilidad de asegurar que los niños conozcan y teman al Señor. La expectativa bíblica es que los padres familiarizarán a sus hijos con la Palabra de Dios y la vida de fe, y los equiparán para el servicio en el reino.
  • Por lo tanto, más que nadie en el mundo, los padres deben estar comprometidos con la instrucción y el bienestar espiritual de sus hijos.

 

10 Verdades esenciales del Evangelio

 1. Primera verdad: Dios es el Creador soberano de todas las cosas.

2. Segunda verdad: Dios creó a las personas para Su gloria.

3. Tercera verdad: Dios es santo y justo.

4. Cuarta verdad: El hombre es pecador.

5. Quinta verdad: Dios es justo y está en lo correcto al castigar el pecado.

6. Sexta verdad: Dios es misericordioso. Él es bondadoso para con los pecadores que no lo merecen.

7. Séptima verdad: Jesús es el único santo y justo Hijo de Dios.

8. Octava verdad: Dios puso el castigo de los pecadores sobre Jesús.

9. Novena verdad: Dios ofrece el regalo gratuito de la salvación a aquellos que se arrepienten y creen en Jesús

10. Décima verdad: Aquellos que confían en Jesús vivirán para agradarle a Él y recibirán la promesa de la vida eterna—disfrutando a Dios para siempre en el cielo.